Reflexiones y Conclusiones La transculturización es un proceso inevitable en el mundo globalizado, pero su impacto dependerá de cómo lo gestionemos. Puede ser fuente de enriquecimiento mutuo o de conflicto, según la ética con la que se aborde. Los migrantes deben ser acogidos con dignidad, y los residentes deben ser educados para valorar la diversidad. No se trata de diluir culturas, sino de construir puentes entre ellas. Si logramos ver en el otro una oportunidad y no una amenaza, el futuro será más justo y humano para todos.
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